Bebés en la Escuela Bíblica Dominical

Por Maria Cristina de Faria Klein*

sala de cunaLa sala cuna en la iglesia y sus características

Una iglesia que dispone de sala cuna favorece el crecimiento espiritual de los adultos, al evitar que dividan su interés entre cuidar de sus hijos más pequeños y prestar atención a la enseñanza de las Escrituras. Pero, ¿cómo se puede establecer una sala cuna en la iglesia? ¿Quién debe trabajar en ella?

En esta empresa, la mayor dificultad que encontrará la iglesia está en hallar personas calificadas para asumir este trabajo. La obrera indicada para trabajar en sala cuna es una maestra cristiana, no una niñera. En la sala cuna se inicia el estudio de la Palabra de Dios con el uso de material apropiado para niños de 0 a 2 años.

El factor más importante, entonces, para la eficiencia de la sala cuna serán las personas que trabajen en ella. Es esencial que se disponga de los equipos necesarios en el salón, pero las maestras serán la calve del éxito o del fracaso de la sala cuna. Examinemos a continuación algunos aspectos que deberán caracterizar a estas maestras.

Aspecto físico

La maestra de sala cuna debe ser sana y físicamente fuerte. Los niños lactantes y en edad de gateo son susceptibles a las enfermedades. Siendo así, si la maestra se encuentra resfriada, con tos o malestar, no deberá entrar al salón de clases.

Considerando que los niños necesitan sentirse seguros estando con personas que les sean familiares, la maestra de sala cuna deberá estar en su puesto semana tras semana. No es un buen lugar para quien necesita ausentarse con cierta frecuencia.

No hace falta decir que la maestra debe ser una persona aseada. No podemos esperar que los padres dejen a sus hijos con una persona que sea negligente con su higiene y apariencia personal. La maestra de sala cuna debe mantener su cabello bien arreglado y las manos y uñas limpias. Debe vestirse con sencillez (la iglesia puede también proveer uniformes o delantales) y usar calzado cómodo, de tacón bajo.

 

Aspecto emocional

Estudios han demostrado que incluso los niños muy pequeños reaccionan al estado emocional de los adultos con los cuales están en contacto. Una sala cuna en donde el ambiente sea tenso y la maestra nerviosa será propensa a desarrollar niños llorones e infelices. Una atmósfera más relajada, con maestras emocionalmente estables y tranquilas, dará al niño la sensación de que todo está bajo control. Esto no será una idea consciente en la mente del niño, pero sí un mensaje que recibirá a través de sus sentidos: la manera en que es tocado, el tono de voz con el que se le habla, el cuidado que recibe.

La sala cuna no es el lugar indicado para personas que se ofendan por cualquier cosa, sean nerviosas o fácilmente perturbables. La persona que lidie con niños de esta edad deberá ser emocionalmente estable, calmada, sensata y relajada, además de sentir un gusto natural por los niños.

 

Aspecto mental

Mucho es lo que se ha escrito sobre niños y se divulgan cada vez más estudios sobre los primeros meses y años de vida del ser humano. La maestra que trabaja con niños de 0 a 2 años debe estar al tanto de estas informaciones. Cuanto más sepa sobre niños, más eficiente será.

 

Aspecto social

La maestra de sala cuna debe recibir a los padres cuando estos vengan a buscar a sus hijos. Debe ser alguien a quien le guste tratar con personas, y ser simpática, amistosa y sincera en el trato con ellas.

 

Aspecto espiritual

La maestra que trabaja con niños pequeños debe estudiar la Biblia y ser una persona de oración. Debe evitar caer en la tentación de descuidar el estudio de la Palabra por no formar parte de una clase formal de ED.

Además del estudio bíblico personal, la maestra deberá asistir a los cultos de la iglesia siempre que sea posible, pues necesitará de la inspiración e instrucción dadas en los cultos. Deberá orar también de manera diligente y específica por cada niño y sus padres. Existe un gran potencial en cada niño que aun permanece en la cuna o gateando por el suelo. La maestra que trabaja con ellos es la primera persona de la iglesia que tiene la oportunidad de comenzar a moldearlos. Una responsabilidad tan grande como esta exige una vida de oración.

 

La sala cuna en práctica

Presentamos aquí algunas sugerencias prácticas para el establecimiento de una sala cuna en la iglesia, en especial durante las mañanas del domingo.

Las instalaciones de sala cuna, que deben incluir cunas suficientes para los niños recién nacidos, serán de uso exclusivo para niños de 0 a 2 años de edad. Los niños mayores de esta edad deberán estar en salón aparte. Deberán ser conducidos a la Clase Maternal, que abarca niños de 2 a 3 años.

Cuando haya más de un niño en el salón, será necesaria la presencia de dos o más maestras.  Solamente miembros de la iglesia deberán ser incluidos dentro del servicio de la sala cuna. Hermanas menores de 18 años no deberán asumir la responsabilidad de este trabajo, que debe ser supervisado por la directora del Departamento de Niños.

La sala cuna es también el lugar donde los niños entran en contacto por vez primera en la iglesia con los preceptos bíblicos. Las maestras deberán transmitir una enseñanza excelente. La sala cuna es parte del ministerio de enseñanza, no una guardería. La enseñanza comienza desde el mismo momento en que el niño llega al salón de cuna. Las actividades a ser desarrolladas deberán contribuir a la compresión de las verdades bíblicas. Además de esto, los cantos seleccionados deberán ser suaves y tranquilos.

Los padres serán invitados a pasar a visitar la sala cuna cuando ésta no se encuentre en uso. Una hermana deberá estar disponible para mostrarles el lugar y explicarles su funcionamiento, el programa de enseñanza y responder a sus preguntas. Los adultos deben ser orientados a no alterar los procedimientos establecidos en la sala cuna en el período en que los niños se encuentran allí. La interferencia de terceros puede comprometer la productividad del trabajo.

 

Salud y seguridad

Temas como la salud y la seguridad también merecen consideración especial en las áreas de sala cuna:

1)    El conserje de la iglesia deberá mantener limpios y desinfectados los suelos y demás instalaciones.  Las hermanas de sala cuna quedaran a cargo del orden y esterilización de los juguetes y equipos del salón.

2)    Todas las maestras de sala cuna deberán gozar de buena salud. La hermana que tenga tos o evidencia cualquier síntoma de enfermedad deberá abstenerse de trabajar.

3)    Los padres deberán evitar traer niños enfermos a la sala cuna. Si el niño se enferma estando en el salón, los padres deberán ser notificados inmediatamente y solicitar que lo retiren.

4)    Deberán tomarse todas las precauciones necesarias para garantizar la salud y seguridad de los niños. Las maestras deben lavar sus manos después de cambiar los pañales de un bebé o después de acompañar a los niños al baño. Deberá usarse una toalla limpia siempre que sea necesario. Una buena idea es poner a la disposición de las maestras toallas de papel.

5)    Todo equipo del salón de cuna deberá ser evaluado en cuanto a su uso y seguridad. Esto ayudará a evitar accidentes en el futuro.

 

Involucrando a los padres

La colaboración de los padres es fundamental. Algunas actitudes que contribuyen para el buen desarrollo de la sala de cuna, son:

1)    Los padres deben colocar etiquetas con el nombre del niño en todos los paquetes de pañales y demás pertenencias.

2)    Los padres deben dejar a sus hijos en la puerta del salón de cunas. El niño se adaptará más fácilmente si estos se retiran rápidamente. Es raro que un niño llore por más de uno o dos minutos. Si el llanto persiste, una hermana deberá buscar a los padres. De esta forma, se evitará el problema de padres que quieran permanecer en el salón.

3)    Ningún niño debe ser entregado a hermanos, amigos o parientes sin autorización de los padres.

4)    Los niños deben ser buscados inmediatamente después de que la Escuela Bíblica Dominical u otras actividades de la iglesia hayan finalizado. Una vez hayan retirado a sus hijos, podrán ocuparse de cualquier otra actividad que tengan pendiente en la iglesia. No debe dejarse a un niño en el salón de cunas más allá del tiempo programado.

 

*Maria Cristina de faria Klein es directora y maestra del Curso de Educación Cristiana de Niños y Adolescentes Filadelfia en Belo Horizonte (MG, Brasil).

Editorial Patmos dispone de material para su clase de Sala de Cuna

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Recordando en Familia la Fidelidad de Dios

Por Karen Rosales de Aguilar

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Karen Aguilar junto a su esposo y tres hijas.

Sin lugar a dudas la posmodernidad ha venido a afectar la relación familiar, los padres no tienen tiempo, pasan fuera de la casa, tienen varios trabajos y cuando están en casa es como si no estuvieran, pues los avances tecnológicos que han promovido “mejor comunicación”, también mantienen aislados a los cónyuges entre sí, y a estos de sus hijos.  Pero además  de esto, también es común ver conflictos de pareja que afectan y dejan huella en la vida de sus hijos.  Lo curioso es que estas historias no se dan únicamente en hogares que aún no conocen de Cristo, tristemente miles de hogares que asisten cada semana a la iglesia, se ven involucrados en situaciones de pecado, donde la poca comunicación,  los celos, pleitos, gritos y acciones de irrespeto  son el común, en los momentos en que todos están en casa.

Te has puesto a pensar ¿Qué recuerdos se llevarán tus hijos del hogar?, que bueno sería que nuestros hijos puedan tener los mejores recuerdos de su infancia  y de todo el tiempo vivido en familia, y que además anhelaran trasmitir el modelo de familia que vieron y vivieron a sus hijos, creyendo que en Dios se pueden lograr familias que hacen la diferencia.

Quiero compartirles una idea práctica, que seguramente nos permitirá dejar buenos recuerdos en nuestros hijos, y que además facilitará un tiempo devocional de forma creativa, fomentando además el valor de la gratitud y mostrando la fidelidad de Dios a través de los tiempos. Invite a sus hijos a salir a la calle y recoger una piedra pequeña, todos en la familia deben hacerlo, pueden charlar mientras la buscan, sobre las formas de las piedras, lo creativo que fue Dios al hacerlas.  Luego que cada uno coloque su nombre y si quiere la fecha, pida a cada uno (incluyendo los padres), que cuente algo que ha pasado en su vida y que es motivo de gratitud a Dios, quizás lo que digan los más pequeños sea algo sencillo.  Todos deben ir colocando su piedra en el mismo lugar (una vasija o recipiente bonito), luego den gracias a Dios en familia por su fidelidad, al final se habrá construido un pequeño altar de gratitud a Dios.  Usted puede agregar algo a la piedra que le permita recordar de qué se trataba la historia.  Puede hacer esta actividad durante un mes, una vez a la semana y proponerse enseñarles el valor de la gratitud durante ese tiempo, así habrán más piedras en el altar, más razones para dar gracias y más historias que contar acerca de la fidelidad de Dios

Así era en el antiguo testamento, el pueblo de Israel levantaba altares a Dios que les recordaban su fidelidad a través de diferentes circunstancias.  Con esta actividad, los años podrán pasar, pero seguramente cuando sus hijos se hayan ido y le visiten con sus nietos, ellos (los nietos) podrán preguntar que es ese montón de piedritas, entonces será el momento de repetir aquella historia que aún sigue siendo un motivo para dar gracias a Dios.

La iglesia tiene espacios para enseñar a nuestros hijos, pero la primera responsabilidad de su formación la tenemos los padres,  somos nosotros los que tenemos el desafío de  vivir, contar y repetir acerca de la fidelidad de Dios en nuestras vidas, haciendo partícipes de ello a nuestros hijos.

Esta es una creativa forma de tener un devocional, todos pueden participar,  no es aburrido,  además será un buen recuerdo de un tiempo en familia, quizás cuando ellos crezcan se decidan a hacer de esta actividad una tradición familiar.

Dios les bendiga abundantemente.

 

Karen Aguilar es de Tegucigalpa, Honduras, donde trabaja como maestra voluntaria en el Seminario Teológico en diferentes asignaturas dirigidas a la Licenciatura, Ministerios Pastorales y Diplomado sobre Niñez en Riesgo Social. También trabaja con una organización española (Ayuda en Acción), coordinando el área de educación y el programa a la primera infancia.

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