LA PERSONA CREATIVA II

Marlene Le Fever

El psicólogo Howard Gruber ha estudiado la vida creativa de científicos de primera categoría. Su descripción, por supuesto, se aplica a las personas altamente dotadas, pero en cierto sentido también a nuestros alumnos.

Cada una de las personas de mi estudio tiende a ser fuertes, robustas, enérgicas. Tienen un propósito definido, un sentimiento de dónde están y hacia dónde quieren ir. Ese sentido de dirección guía la elección de una serie de proyectos y les indica a qué Proyecto deben dedicarse en cierto tiempo dado. Las personas creativas tienen una red de proyectos. Llegan a ser personas que fácilmente pueden tratar actividades que parecen diferentes pero que se relacionan.

Llegan a ser malabaristas muy hábiles. Por supuesto, no están conscientes de todo esto, pero en gran parte, sí . . .

Las personas creativas tienden a catalogar los problemas. Es decir, saben que cuando un asunto es fundamental pero no puede ser decidido tienen que ponerlo a un lado —colocarlo entre paréntesis— por lo menos durante un tiempo, y concentrarse en el trabajo que puede hacerse . . .

El dar un paso hacia lo desconocido es cosa seria, pero también emocionante. Una y otra vez descubro que a las personas creativas les gusta su trabajo y no soñarían con hacer otra cosa. Tienen un alto nivel de aspiración, y les emociona sentir que están hacienda grandes cosas.28

Ahora, vuelva a leer lo que dice Gruber pero con usted mismo en mente. ¿Cuántas de sus descripciones se aplican a usted como maestro?

Usted sabe que algo está sucediendo en la vida de la mayoría de sus alumnos, y usted se siente emocionado porque reconoce que todas las horas de estudio valen la pena. Este es el ministerio que a usted más le atrae en la iglesia.

¿Es usted un catalogador de problemas? En algún momento cada maestro tiene un alumno que no responde. Usted trabaja y ora pero nada sucede. Tal vez en este momento las habilidades catalogadoras de las personas dotadas pueden ser un indicio. Tener un alumno que no responde no significa que usted no ha tenido éxito. Ese alumno no debe ser la causa de que usted abandone la tarea que Dios le ha dado, un ministerio que usted ama. En vez de pensar en tirar todo por la borda, siga orando, no sólo por ese alumno sino también por su propio desarrollo como maestro. Y siga adelante. En el tiempo de Dios y cuando ese alumno esté dispuesto, sucederá algo maravilloso.

Puede ser que usted no esté presente cuando llegue el tiempo.

Joseph Bayly, finado autor y maestro de la escuela dominical, cuenta acerca de una mujer que había pasado los años en la escuela dominical sin mucho resultado. Sin duda sus maestros sentían que habían fracasado en ministrarle. Pero como adulta de repente tuvo una experiencia que no pudo tratar sola. “Llegué al límite de lo que podía soportar —dice ella—. De pronto recordé algunas de las cosas que mis maestros de la escuela dominical me habían enseñado muchos años antes, y Cristo se hizo realidad en mi vida. Cuánto deseo encontrarme con esos maestros de antaño para darles un gran abrazo de agradecimiento.”29

Los alumnos creativos son independientes en su modo de pensar.

No se dejan convencer por la opinión de los demás. Les gusta ser diferentes. Esa característica independiente a menudo los hace líderes.

Esa inclinación a no ceder añade algún estrés a su vida, y muchas veces también a la vida de sus maestros. No obstante, ese estrés estimula la creatividad.

“Cuando tengo un alumno creativo, tengo que cambiar un poco las reglas, y a veces ir más allá del sentido común, para poder suplir las necesidades de ese alumno —dice un profesor de secundaria—. En el séptimo grado de una escuela cristiana donde enseñaba tuve un alumno muy inteligente en las clases de Biblia y de inglés. Él sacaba las mejores notas y sus compañeros lo querían tanto que los últimos tres años había sido presidente de la clase. No obstante, fracasaba en las pruebas de verdadero o falso. Desaprobaba. Apenas alguna respuesta era correcta.

La primera vez que eso sucedió pensé que se trataba de una broma. Los muchachos del séptimo grado a veces tienen un sentido del humor torcido. Pero cuando recibió la hoja de prueba, la expresión en su rostro me dijo que no se trataba de una broma.

”Cuando desaprobó la segunda prueba comprendí que su modo de pensar era diferente. Si de veras me preocupaba por él como estudiante y quería afirmar los dones especiales que Dios le había dado, yo tenía que hacer algunos ajustes. De modo que después de las clases, él y yo conversamos sobre las preguntas que había contestado mal. Él comenzaba a dar la respuesta que yo esperaba; pero luego miraba la cosa desde otra perspectiva. Eso podía significar que la declaración era un poco falsa. Tal vez yo, el maestro, deseaba que él agregara una pequeña frase al final que hiciera totalmente falsa la declaración. Él dedicó mucho más pensamiento al desarrollo de las declaraciones de lo que yo había hecho. Lo disculpé de las pruebas de verdadero o falso. De todos modos, ¿cuánta preparación para la vida ofrece una prueba de verdadero o falso?”

Las personas creativas ven las cosas como las ven otras personas, pero también ven las cosas como otros no las ven. Y probablemente dirán la diferencia que ven.

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