Una pedagogía para la educación cristiana

Por César Moisés Carvalho

Pastor César MoisésLa pedagogía es una ciencia que nació de la necesidad de teorizar y pensar sobre la práctica de la educación. Eso porque, como es sabido, cualquier civilización, sociedad, grupo o pequeña comunidad, a fin de garantizar su supervivencia histórica y cultural, necesita de un sistema que tenga éxito y en la transmisión de sus saberes producidos históricamente. Si inicialmente tal proceso de perpetuación de las costumbres de cada pueblo se dio de forma prácticamente espontánea, este razonamiento no se aplica a los griegos, como informa Werner Jaeger, pues aún más temprano — y es exactamente de ahí que deriva su importancia universal —, “la idea de educación representaba para [este pueblo] el sentido de todo el esfuerzo humano”. En otras palabras, los griegos fueron los primeros que idealizaron “la formación de un elevado tipo de Hombre”.[1]

Con esta nueva concepción, la que ellos llamaban paideia, los griegos revolucionaron la transmisión de la totalidad de sus costumbres y también sus formas de vida, transformando la educación espontánea en una acción consciente que consiste en la adquisición de la cultura, que para ellos es “un alto concepto de valor, un ideal consciente”.[2] Así, la adquisición de la cultura fue transformada en el “acto de educar”, es decir, pasó a ser intencional dirigida a la formación de un tipo ideal de ser humano. Como diserta Jaeger, “en el problema fundamental de la división de la Historia”, es preciso que haya una “distinción primordial entre el mundo pre-helénico y el que se inicia con los griegos, el cual establece por primera vez de modo consciente un ideal de cultura como principio formativo”.[3] Esta ruptura marca una valoración de la individualidad del ser humano nunca antes vista en el mundo antiguo. En realidad, la “importancia de los griegos como educadores se deriva de su nueva concepción del lugar del individuo en la sociedad”.[4] Esto se vuelve más claro con la explicación de Jaeger:

Y, de hecho, si contemplamos el pueblo griego sobre el fondo histórico del antiguo Oriente, la diferencia es tan profunda que los griegos parecen fundirse en una unidad con el mundo europeo de los tiempos modernos. Y esto llega al punto de poder interpretarlos sin dificultad en la línea de la libertad del individualismo moderno. Efectivamente, no puede haber contraste más agudo que el que existe entre la consciencia individual del hombre de hoy y el estilo de vida del Oriente pre-helénico, tal como se manifiesta en la sombría majestad de las pirámides, en las tumbas de los reyes y en la monumentalidad de las construcciones orientales. En contraste con la exaltación oriental de los hombres-dioses, solitarios, por encima de toda la medida natural, donde se expresa una concepción metafísica que nos es totalmente extraña; en contraste con la opresión de las masas, sin la cual no sería concebible la exaltación de los soberanos y su importancia religiosa, el inicio de la historia griega surge como principio de una valoración nueva del Hombre, la cual no se aparta mucho de las ideas difundidas por el Cristianismo sobre el valor infinito de cada alma humana ni del ideal de autonomía espiritual que desde el Renacimiento se reclamó para cada individuo.[5]

Debe decirse más acera de los griegos antes de particularizar el tema que está siendo analizado. La educación griega, teniendo en cuenta la formación, o configuración, de un tipo ideal de ser humano, el “Hombre vivo”[6], se daba a través de la adquisición de la cultura helénica, es decir, a través de “todas las esferas de la vida — pensamiento, lenguaje, acción y todas las formas de arte”.[7] Y esta forma de educación en el mundo antiguo, un “proceso de construcción consciente”, significa que “la esencia de la educación consiste en el modelado de los individuos por la norma de la comunidad”, o sea, “este ideal de Hombre, según el cual se debía formar el individuo, no es un esquema vacío, independiente del espacio y del tiempo”.[8] Había una perfecta coincidencia entre la formación del Estado griego y del individuo, pues el “Hombre que se revela en las obras de los grandes griegos es el hombre político”.[9] Esto fue así porque “en el mejor período de Grecia era tan inconcebible un espíritu ajeno al Estado como un Estado ajeno al espíritu”.[10]

Vista como formación integral, la “educación griega no es una suma de técnicas y organizaciones privadas, orientadas para la formación de una individualidad perfecta e independiente”, pues, como informa Jaeger a continuación, eso “sólo aconteció en la época helenística, cuando el Estado griego ya había desaparecido — época de la cual deriva en línea recta la pedagogía moderna”.[11] Cuando el Estado griego se disolvió de su forma inicial y las oligarquías empezaron a pensar en sus individuos dando más valor a la individualidad por encima del Estado, los griegos tuvieron entonces que desarrollar la pedagogía — la ciencia de la educación. La delimitación de los saberes se volvió una obligación. El ideal de un tipo de persona continuó, pero ahora ya no era lo mismo que la paideia. Y, si a los oídos modernos pudiera parecer que la pedagogía hizo elitista la educación griega, es necesario dejar en claro que incluso la paideia sólo estaba al alcance de la aristocracia, y no del pueblo en un modo general.

Desde entonces, la pedagogía discute el derecho de una persona para educar a otra, o sea, busca fundamentos para su ejercicio, busca una mejor forma de gestionar el proceso de educar a través del planeamiento y de la gestión, piensa en cómo el ser humano adquiere conocimiento, es decir, quiere conocer mejor la epistemología y, finalmente, persigue, a través del estudio de la didáctica, mejores formas de enseñar, procurando, sobre todo, el aprendizaje por parte de los educandos. Con el fin de pensar en una pedagogía para la Educación Cristiana, es preciso, aunque sea ligeramente, conocer estos cuatro campos de la ciencia de la educación.

Fundamentos

Los fundamentos de una determinada ciencia son la justificación para su práctica y/o ejercicio. Nicola Abbagnano, dice que, en esta perspectiva, fundamento tiene el significado de “Causa, en el sentido de razón de ser”. En realidad, para este autor, este “es uno de los significados principales del término ‘causa’, gracias al cual contiene la explicación y justificación racional de la cosa de la cual es causa”.[12] Así, cualquier pedagogía, posee fundamentos que orientan su forma de ver la realidad y, en consecuencia, el fenómeno educativo, dando origen a una filosofía de la educación que orientará su acción docente, es decir, generará, a su vez, una política educativa. Si estos fundamentos son correctos, justos, coherentes, libertadores, etc., es un análisis que cada educador debe hacer en el momento de optar por educar en aquella perspectiva pedagógica.

Planeamiento y gestión

Teniendo su origen en la política educativa de determinada pedagogía, es etapa imprescindible del proceso educativo. Planear y gestionar, huyendo de la espontaneidad y la improvisación, garantiza el aprendizaje del educando, lo cual es el objetivo primordial del proceso educativo. Sin embargo, se debe estar atento al hecho de que la burocracia, en sí, no es señal de organización, pudiendo muchas veces servir sólo para escamotear una situación de retraso de la libertad de pensar. Es preciso no perder de vista la verdad de que todas las acciones deben buscar el aprendizaje del educando, respetando siempre su condición de sujeto. Un planeamiento y una gestión que respeten este aspecto y persiga el objetivo mayor del proceso educativo, debe, obligatoriamente, tener educadores que también se sepan sujetos del proceso educativo.

Epistemología

Uno de los más delicados asuntos en educación, la pregunta básica que la epistemología procura responder es: ¿cómo aprende el ser humano? En una pedagogía que valora al educando y no sólo busca transformarlo en un “depósito de informaciones”, es preciso responder a esta pregunta, destacando lo siguiente: ¿cómo aprende el ser humano sin el prejuicio de su subjetividad? En otras palabras, es preciso respetar al alumno como alguien que tiene voluntad, como sujeto de su propia historia, y no transformarlo en un objeto manipulable que puede ser moldeado a nuestro propio modo.

Si ya de por sí esta reflexión es compleja, tal responsabilidad aumenta cuando se sabe que, como afirma Bachelard, los “progresos del pensamiento científico contemporáneo determina[n] transformaciones en los propios principios del conocimiento”.[13] Eso significa que mientras estudiamos el problema central de la epistemología, que, de acuerdo con Piaget, tiene que ver con el “desarrollo de los conocimientos, o sea, [el] paso de un conocimiento menos bueno o más pobre a un saber más rico (en comprensión y extensión)”[14], aprendemos sobre conocer y, por eso mismo, modificamos la propia metodología de tal búsqueda. Cuando se reflexiona seriamente acerca de este asunto, vemos que la reducción del fenómeno educativo a un solo enfoque y, en consecuencia, a una sola teoría del conocimiento, sea tradicionalista, conductista, humanista, cognitivista o interaccionista, es un error.

Didáctica

Incomprendida por muchos y blanco de constantes innovaciones irrazonables, la didáctica, o, como decía Comenio, el “arte de enseñar”[15], constituye el momento decisivo de la clase para educadores y educandos. Es importante sólo señalar que las actividades, con fines didácticos, deben ser coherentes con los fundamentos y/o concepción filosófica de la educación que fundamenta aquella determinada pedagogía. Así, de nada vale una concepción progresista de la educación, sin una didáctica que valore y presente, en su práctica, esta misma fundamentación.

Implicaciones “conclusivas”

Esta es una pequeña demostración del camino por donde los educadores cristianos deben pasar si quieren ver su trabajo produciendo frutos. Si el objetivo es enseñar a las personas con vistas a la plena realización humana (Gn 1.26,27; Ef 1.10-14; Stg 3.9), buscando llegar a ser ― educadores y educandos ― semejantes a Cristo (Ef 4.13), hace falta una pedagogía que oriente nuestro quehacer docente, para que no nos encontremos como meros replicadores religiosos. Esta es una tarea urgente para la supervivencia de todos los programas desarrollados bajo el nombre de Educación Cristiana. 

César Moisés Carvalho es pastor, pedagogo, profesor universitario, postgraduado en teología por la PUC-Río y jefe del Departamento de Educación Cristiana de la CPAD.

NOTAS

[1] JAEGER, W. Paidéia. La formación del hombre griego. 4.ed. São Paulo: Martins Fontes, 2001, p.7.

[2] Ibid., p.8.

[3] Ibidem.

[4] Ibid., p.9.

[5] Ibidem, pp.9-10.

[6] Ibid., p.13.

[7] Ibid., p.11.

[8] Ibid., p.15.

[9] Ibid., p.16. Como diserta Vitor Paro, la “consideración del hombre como ser histórico implica necesariamente considerarlo como ser social y, más que eso, como ser político”. El mismo autor explica que es interesante entender que “político en su sentido más amplio […] significa, por tanto, la producción de la convivencia entre personas y grupos” (PARO, V. Educación como ejercicio del poder: crítica al sentido común en la educación. 2.ed. São Paulo: Cortez, 2010, pp.26,27).

[10] Ibid., p.17.

[11] Ibid., p.16.

[12] ABBAGNANO, N. Diccionario de Filosofía. 4.ed. São Paulo: Martins Fontes, 2000, p.474.

[13] BACHELARD, G. Epistemología. 1.ed. Rio de Janeiro: Zahar, 1977, p.114.

[14] PIAGET, J. Epistemología genética. 3.ed. São Paulo: Martins Fontes, p.4.

[15] COMENIUS. Didáctica magna. 2.ed. São Paulo: Martins Fontes, p.13.

 

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8 thoughts on “Una pedagogía para la educación cristiana

  1. Soy maestra cristiana desde el 2004.Hoy me encuentro concursando para ser directora de escuela pública.
    A raíz de una no muy buena experiencia en docencia, quise renunciar…una hermana en CRISTO, de voz de DIOS,me dijo- El SEÑOR, no quiere que dejes el ser maestra.
    Por DIOS,en primer lugar es que continúo; luego por lo niños y finalmente por un Sistema que es necesario derribar.
    Así mismo, oro porque al rendir bien este concurso, direccionaremos una escuela, DIOS y yo, basándome en sus principios con la guianza del ESPIRITU SANTO. En DIOS haremos proezas…amén!!!
    He aquí que los encuentro y me interesa saber más enriquecer mi estudio y alcanzar la meta, ser porque puedo: directora.

    • Nos alegramos mucho que continúe en el ministerio de la educación y con toda certeza al escuchar la voz de Dios Él podrá usar su vida de maneras que influirán su comunidad, iglesia y nación. Estamos aquí para servirle.

  2. Es necesario que se inicien clases de pedagogía sistemática y con condiciones, qué los pastores y profesores de Escuelas Dominicales se preparen para realizar una buena labor ministerial

  3. Que tal, me gustaría unirme al gran ministerio que realiza Patmos. si necesitan a alguien que sirva de ayuda en este ministerio diganme. Estare libre terminando el año escolar.